Hola
Planeta!!!!, soy Nora Angélica Saravia Bianchini, nací en Salta el 31 de Julio
de 1976. Mi mamá se llama Graciela R. Bianchini y mi papá Olegario B. Saravia.
Tengo 2 hermanos directos, Elvio (casado con Verónica y papá de Máximo y
Jerónimo) y Ariel. También tengo 3 hermanas por parte de padre, Estela, Milagro
y Rebeca.
Nací en la ciudad de Salta pero me crié, hasta los 15, en San José de Orquera,
un pueblito muy muy pequeño del interior de la provincia de Salta, tan chiquito
que casi no figura en ningún mapa. Pero yo les
muestro donde está!!!
San
José de Orquera debe tener unos 250 habitantes nada más y los edificios de
ladrillo son las 3 casas de las maestras (entre ellas la mía), la policía, la
escuela, el puesto sanitario, la casa del doctor, la carnicería, el almacén y la
casa del hermano del carnicero. El resto son casas muy humildes construidas de
adobe (ladrillo de barro secado al sol) y ramas. Casitas dispersas en un radio
de unos 20Km. Es una zona que vive de la agricultura y la ganadería. Mi mamá era
directora de la escuela con grado a cargo, ahora ya se jubiló. Y mi papá aun
tiene una finca chica donde siembra algo y cría unas vaquitas.
Hice la escuela secundaria hasta 3º año en El Quebrachal, un pueblo bastante grande a 16 Km. de San José de Orquera. Y terminé la secundaria en la ciudad de Salta (la capital de la provincia), donde nos mudamos en el 1992. Mi mamá y mis hermanos nos vinimos a Rosario, en la provincia de Santa Fe, el 31 de Diciembre de 1994, llegamos justo para celebrar el año nuevo a la noche con la familia de mi mamá, que es rosarina.
Aquí en Rosario trabajé en una agencia de viajes durante 3 años, luego como secretaria on-line durante 2 años, luego comencé a dar clases de computación a personas mayores a domicilio y enseguida comencé a dedicarme a la reparación y venta de computadora...
Si bien me gustaba mi trabajo y me iba muy bien, nunca fue la pasión de mi vida, en cambio las ansias de viajar y conocer más todo este enorme planeta siempre lo fueron, recuerdo incluso que en un momento en que estaba muy deprimida por sentirme totalmente sin rumbo, me compre una brújula, sin siquiera saber como se usa, pero era -y aun lo es- un símbolo de dirección, de viaje, de orientación, de poder irme y saber como llegar a cualquier parte, siempre me hizo sentir bien tenerla, la compre a los 19 y aun la tengo y suelo llevarla siempre conmigo. Aun no sé como se usa... pero eso no es lo importante...